miércoles, 28 de octubre de 2009

A mí me lo enseñaron mis padres

maestra

Este pasado lunes volví al curso de prevención y afrontamiento del estrés. La sesión estuvo encaminada a reflexionar sobre lo que creíamos saludable o no. La mayoría parecíamos tener claro qué comportamientos son saludables y cuáles obran en detrimento de nuestra salud. También llegamos a la conclusión de que cada uno de nosotros lleva la vida que elige llevar porque uno puede establecer prioridades.

Como todavía no me he adaptado al cambio de hora llevo despierta desde las seis, dándole vueltas a la cabeza, que esa no para por mucho que yo lo intente.

Ayer estuve en la reunión del instituto de una de mis hijas. La tutora esbozó aspectos que, en la hora del café, mis compañeras y yo ya habíamos debatido. Un día de estos arreglaremos el mundo, digo yo que podríamos hablar de bolsos o de peinados. !No! Lo nuestro es la filosofía.

Uniendo todo esto me he remontado a mi época de niña. De esto hace ya mucho, que servidora va para los 48 años. En mi casa mi padre trabajaba más horas que un reloj. No en vano debía procurar el bienestar de sus cuatro hijos. Jamás nos faltó de nada pero no tuvimos ni ropa de marca ni escuelas concertadas ni vacaciones en hoteles ni comidas en restaurantes….Cuando tenía fiesta se sentaba con nosotros a repasar las tablas, hacer problemas o dictados. Nuestra vida era sencilla. Siempre tuvimos los libros que necesitábamos, la ropa y comida, salidas escolares e incluso asistíamos a clases particulares de inglés. Los días de fiesta íbamos al campo, con la tortilla de patatas y lo que hiciera falta pero nada más. Éramos seis de familia.

Mi madre no trabajaba fuera de casa, bastante tenía ya en casa con la ropa, la compra, la comida, la limpieza y la educación de cuatro hijos.

Todo esto viene a colación de la educación de los hijos. ¿Quién los educa ahora?

Evidentemente no estoy abogando por una vuelta a los papeles tradicionales de hombre y mujer pero antes eran más inteligentes que nosotros. Cada uno de los miembros de la pareja sabía cuál era su cometido.

Miro a mi alrededor, veo padres y madres que trabajan un sinfín de horas porque se embarcan en un sistema de vida por encima de sus posibilidades. Cuando acaban sus jornadas laborales pretenden continuar como si fueran adolescentes, asistiendo al gimnasio, a cursos de formación, a reuniones sociales y mil cosas más y, mientras tanto, delegan la educación de los hijos en profesores, monitores de extraescolares, abuelos, canguros….

Quiero que quede claro que no abogo por papá trabajando y mamá en casa, ni por papá y mamá en casa con la pata quebrada. Defiendo sólo que alguien debe ocuparse de la educación de los hijos y ese alguien debería ser papá y mamá que, evidentemente, deberán dejar de hacer algunas de sus estresantes actividades para poder estar con los hijos.

Ayudar a los hijos a crecer, a ser responsables, respetuosos, a organizarse, a tener una buena educación emocional, a alimentarse y un sinfín de cosas que no tendría tiempo de relatar aquí, es obligación de unos padres agotados que establecen como prioridades otras que no son las de la educación de los hijos. Mientras esas prioridades no cambien, esta sociedad está vendida.

Para ilustrar mi post un ejemplo que narró una de mis compañeras. Unos padres con un hijo de siete años tienen entrevista con la maestra. Preguntan si en la escuela se trabaja el respeto hacia los mayores, como por ejemplo a que le cedan el asiento en el transporte público y demás.

A mí, eso, me lo enseñaban mis padres.

4 comentarios:

  1. Pues yo voy a ser valiente en este tema. Me tacharan de machistas, pero lo prioritario, es lo primero, o no .los maestros, enseñan a los niños, lo que tienen de materia educativa, pero no educan. Pienso que tambien debieran de hacerlo, pero es mas cómodo , no implicarse. Esto lo debemos hacer los padres y madres. Si los dos estamos fuera de casa y tenemos un abuelo o abuela, que haga la misión de padre educador, magnifico. Pero como esto no ocurre siempre. Habrá que volver a los principios, tendrá que existir de nuevo, esa figura materna, como fue mi madre, que no me dejaba pasar una. Ahora, a pesar más de una torta, que me merecía, yo le estoy agradecido, por que, me inculco unos valores. Que para mi son ORO. No me enrollo mas, que el post, es tuyo y muy bueno por cierto Carmen, siempre es interesantes leer a una mujer, que no hable de ropa y zapatos.

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  2. Pedro, Carme es la profe más enrollá de Cataluña, y sobre todo una gran persona.
    Me honro de ser su amigo, aunque me castiga con sus ausencias...
    Va para Conseller de Educaciò de la Generalitat, aysi la dejaran...
    VisÇa la Carme!!!
    Jose A. Bejarano

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  3. Bejarano, me parto copn tus comentarios. Hay que ser políticamente correcto para dedicarse a la política. Esa es una cualidad que no poseo. Voy con los deberessssssssssss

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  4. Yo también hablo de ropa y calzado, de política, de economía y de lo que se tercie ¡faltaría más! Uffff, qué mal rollo.
    Creo que alguien no sabe que los hijos son del padre y de la madre y que les incumbe a ambos la labor de educar.
    Es muy fácil consentir a los niños en casa y que los eduquen otros.
    He tenido que llamar a madres, que son las que vienen aunque las reuniones sean a las 20.30 ó 21H, a decir que el comportamiento de sus hijos no es el correcto. Me han mirado incrédulas. "En casa se porta muy bien".
    ¡Nos ha jodío mayo! ¿Cómo se van a portar mal dónde no hay límites?
    LA EDUCACIÓN SE MAMA EN CASA desde que el niño nace. Me rebelo cuando, hablando de ladrones, criminales y demás fauna dicen que la madre era así o asá. ¿Y el padre? No tenían padre o qué

    Estoy encendida. Perdón por el taco.

    Un abrazo.

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