Por curiosidad

martes 1 de diciembre de 2009

Madrid me mata

 La adoración de los pastores Maíno   MAÍNO  en el MUSEO DEL PRADO de MADRID

 

 

 

 

 

 

 

    Las tres gracias de Rubens

   

Las Meninas de Velázquez

                           El Jardín de las delicias de el Bosco

  La anunciación  de Fra Angelico     

            

De TAPAS  por MADRID12-restaurant-casa-labra

 

 

 

 

 

 

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domingo 29 de noviembre de 2009

Todo lo que Ernest Maragall NO sabe de educación…

…y debería saber:

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Extraído de CCOO Informa Ensenyament. Número 307. Noviembre 2009. Catalunya número 4_2009

martes 24 de noviembre de 2009

Otra de piratas

pirataLlevo días pensando en escribir una entrada sobre el tema del Alakrana. Ahora ya hasta lo encuentro pasado de moda pero es que hay cosas que no entiendo y así quiero manifestarlas. Ando algo corta de tiempo y hoy, que estoy desvelada, aprovecho para hacerlo.

Hace unos días Liver escribía en su blog, adelantándoseme, una entrada sobre el tema. Estoy de acuerdo con los argumentos que en ella expone así que no voy a repetirlos y os invito a leerla.

Sólo una apreciación más, en la que tampoco soy original puesto que ya la ha hecho Llamazares: ¿y los empresarios?

Un gobierno debe velar por la seguridad de sus compatriotas y ha hecho lo correcto poniendo todos los recursos a su alcance para traerlos sanos y salvos a su país. Pero, ¿no son los empresarios quienes han arriesgado las vidas de sus trabajadores mandándolos a unas aguas peligrosas para faenar en unos ricos caladeros de los que pueden obtener grandes beneficios? También los trabajadores saben donde van y podían haberse negado a trabajar en esas aguas aunque buena tajada económica pensarían traer de ese viaje. De todos modos la ley obliga a los empresarios a poner todos los medios necesarios para la protección de la salud y la seguridad de sus trabajadores así que la responsabilidad es suya.

Llegados a este punto opino que el gobierno debería sancionar duramente a los empresarios que han puesto en peligro la vida de sus trabajadores, en caso contrario ¿quién nos dice que mañana no tendremos otro caso Alakrana? ¿Por qué tengo que sufragar con mis impuestos los enormes gastos derivados de una conducta negligente de un empresario que se arriesga para obtener unos beneficios que no va a repartir con nadie?

No sé qué dirá el derecho internacional sobre faenar en esas aguas pero sí creo saber que la ley de riesgos laborales obliga al empresario a proteger la salud de sus trabajadores.

jueves 5 de noviembre de 2009

Trata de ¿HASTA LOS 18? Y UNA EME!!!

Cita del blog de Mayson. Suscribo sus palabras como si fuesen mías

¿HASTA LOS 18? Y UNA EME!!!


Siempre hemos deseado que el ministro de Educación fuese colega, no un cargo político.

Muchos y muchas hemos dado palmas con las orejas ante el nombramiento de Gabilondo. ¡Por fin!, nos dijimos, pero nuestro gozo quedó en un pozo…

Ahora nos sale que la enseñanza obligatoria debe ser hasta los 18 años!!!

Pero vamos a ver… Yo trabajo en la ESO, que como bien sabes son las siglas de Educación Secundaria Obligatoria, con la chavalería que va entre los 12 (cumplidos en el 2009) y los 16, que se presupone que están en 4º y a punto de conseguir su graduado escolar, pero la realidad es bien distinta:

Te encuentras a estudiantes brillantes que coexisten con aquellos otros que se la refanfinfla.

Hay estudiantes (huy, la palabra les viene grande) que no les importa la enseñanza que reciben o que intentamos que reciban, y lo más triste es que a sus padres tampoco.

Evidentemente que la adolescencia es una época de reafirmación. Tod@s hemos pasado por eso, pero hemos tenido a unos padres y a unas madres que han estado ahí. Nos han apoyado, pero más a quienes les suplían en el tiempo que no estaban con nosotros.

“Como algún profesor me llame, te vas a enterar” nos decían y ya nos podíamos cuidar de que esto no sucediese nunca.

Han pasado las décadas y veo y constato el deterioro: padres y madres excesivamente permisiv@s que sólo quieren ver a través de los ojos de sus hijos, de sus hijas…

Pero es que no se dan cuenta? ¿No se acuerdan de que la 1ª regla es echarle la culpa al otro?

¿Y qué decían nuestros padres? A mí el que me importa eres tú.

¿Y qué dicen los padres de ahora? Cómo me oiga el profesor se va a enterar!!

Y los críos crecen en la permisividad, la falta de límites y siendo ellos quienes decidan su propia dieta…

Es que si no le pongo lo que quiere, no come.

Que no, que os estáis equivocando, Que la dieta la deciden los padres!!! Cuántas veces he ido de excursión de varios días y gran parte del alumnado no ha probado de los hoteles nada. Total, llevaban el bolsillo bien repleto, para atiborrarse de lo que realmente les gusta.

No, ya no voy. Que los aguantes su madre, que los ha parido, de la misma forma que yo he parido al mío.

¿Tú sabes lo que es ir riñendo de madrugada por que sus cuerpos les piden fiesta?

¿Sabes que hay niñas que quedan con chavales, vía móvil, para ducharse juntos?

O que tienes que dar la cara porque han robado postales, anillos, camisetas… y cuando, a la vuelta, lo comentas a sus progenitores te dicen que son chiquilladas?

Ya veríamos si les sucediese algo. Me imagino tener que pagarles una fuerte indemnización y mi nombre en los periódicos.

Ay, y mira que soy antimilitarista, pero qué pena que la mili no sea obligatoria!!! Joer, creí que nunca hubiera pensado ni dicho esto.

Y ahora nos viene el ministro diciendo que quiere que se debata que la educación obligatoria llegue hasta los 18 años.

Mi voto, y el de mis compañer@s está claro. El de los padres también.

Comienza la polémica…


Imagen:

Albert Anker (Suiza, 1831-1910) La pizarra.

martes 3 de noviembre de 2009

¿Sociología?

manolito Esta mañana leo en la prensa gratuita que aproximadamente medio millón de jóvenes españoles comprendidos entre los 20 y los 29 años no estudian ni tienen trabajo ni lo buscan. Al parecer están desmotivados. Uno de esos sesudos sociólogos de turno nos advierte de que no estamos frente a jóvenes vagos sino desmotivados por las presentes circunstancias sociales y económicas. ¡Pobrecitos ellos!.

Si una servidora tuviese un mínimo de caridad cristiana debería compadecerse de ellos. Como quiera que lo mío es una continua crisis religiosa, me perdonarán si no puedo seguir los consejos del profesional de rigor y desde aquí afirme que son una pandilla de vagos a los que ahora mantienen sus padres y más adelante mantendrá el estado.

Los tiempos fueron siempre difíciles, que yo también he sido joven y he tenido que estudiar y buscarme un puesto de trabajo. En casa mis padres no podían costearnos lujos, bastante hacían con financiar nuestros estudios. Así que si quería tener un duro en el bolsillo tenía que hacer de canguro, dar clases particulares o hacer de monitora de comedor compatibilizando esos precarios trabajillos con los estudios. Mis padres eran estrictos respecto a las horas de entrar o salir de casa. Jamás me hubiesen permitido quedarme a dormir con mi novio y otras muchas cosas.

Hoy, esos quinientos mil, se frustran si el trabajo es precario y no estudian para no frustrarse por tener un trabajo precario habiendo estudiado. En casa no les falta de nada, tienen chacha gratis, los costean de sus necesidades tecnológicas, ropa, diversión y además tienen total permisividad en cuanto a horarios e incluso se traen a sus parejas a dormir a casa.

Pero hay que compadecerlos porque el sociólogo afirma que los pobres son poco menos que víctimas.

Por fortuna sólo son medio millón. ¡Menuda sociedad ésta!

Y ahora ustedes táchenme de estricta.

jueves 29 de octubre de 2009

Marioneta

marioneta

Como una marioneta en manos de la FIBRO.

Hoy, una vez más, ha quebrado mis hilos.

miércoles 28 de octubre de 2009

A mí me lo enseñaron mis padres

maestra

Este pasado lunes volví al curso de prevención y afrontamiento del estrés. La sesión estuvo encaminada a reflexionar sobre lo que creíamos saludable o no. La mayoría parecíamos tener claro qué comportamientos son saludables y cuáles obran en detrimento de nuestra salud. También llegamos a la conclusión de que cada uno de nosotros lleva la vida que elige llevar porque uno puede establecer prioridades.

Como todavía no me he adaptado al cambio de hora llevo despierta desde las seis, dándole vueltas a la cabeza, que esa no para por mucho que yo lo intente.

Ayer estuve en la reunión del instituto de una de mis hijas. La tutora esbozó aspectos que, en la hora del café, mis compañeras y yo ya habíamos debatido. Un día de estos arreglaremos el mundo, digo yo que podríamos hablar de bolsos o de peinados. !No! Lo nuestro es la filosofía.

Uniendo todo esto me he remontado a mi época de niña. De esto hace ya mucho, que servidora va para los 48 años. En mi casa mi padre trabajaba más horas que un reloj. No en vano debía procurar el bienestar de sus cuatro hijos. Jamás nos faltó de nada pero no tuvimos ni ropa de marca ni escuelas concertadas ni vacaciones en hoteles ni comidas en restaurantes….Cuando tenía fiesta se sentaba con nosotros a repasar las tablas, hacer problemas o dictados. Nuestra vida era sencilla. Siempre tuvimos los libros que necesitábamos, la ropa y comida, salidas escolares e incluso asistíamos a clases particulares de inglés. Los días de fiesta íbamos al campo, con la tortilla de patatas y lo que hiciera falta pero nada más. Éramos seis de familia.

Mi madre no trabajaba fuera de casa, bastante tenía ya en casa con la ropa, la compra, la comida, la limpieza y la educación de cuatro hijos.

Todo esto viene a colación de la educación de los hijos. ¿Quién los educa ahora?

Evidentemente no estoy abogando por una vuelta a los papeles tradicionales de hombre y mujer pero antes eran más inteligentes que nosotros. Cada uno de los miembros de la pareja sabía cuál era su cometido.

Miro a mi alrededor, veo padres y madres que trabajan un sinfín de horas porque se embarcan en un sistema de vida por encima de sus posibilidades. Cuando acaban sus jornadas laborales pretenden continuar como si fueran adolescentes, asistiendo al gimnasio, a cursos de formación, a reuniones sociales y mil cosas más y, mientras tanto, delegan la educación de los hijos en profesores, monitores de extraescolares, abuelos, canguros….

Quiero que quede claro que no abogo por papá trabajando y mamá en casa, ni por papá y mamá en casa con la pata quebrada. Defiendo sólo que alguien debe ocuparse de la educación de los hijos y ese alguien debería ser papá y mamá que, evidentemente, deberán dejar de hacer algunas de sus estresantes actividades para poder estar con los hijos.

Ayudar a los hijos a crecer, a ser responsables, respetuosos, a organizarse, a tener una buena educación emocional, a alimentarse y un sinfín de cosas que no tendría tiempo de relatar aquí, es obligación de unos padres agotados que establecen como prioridades otras que no son las de la educación de los hijos. Mientras esas prioridades no cambien, esta sociedad está vendida.

Para ilustrar mi post un ejemplo que narró una de mis compañeras. Unos padres con un hijo de siete años tienen entrevista con la maestra. Preguntan si en la escuela se trabaja el respeto hacia los mayores, como por ejemplo a que le cedan el asiento en el transporte público y demás.

A mí, eso, me lo enseñaban mis padres.