miércoles, 6 de junio de 2012

Paseo por Els Encants Vells

Esta mañana al  volver de hacer unos recados, mi hija y yo decidimos pasar por Els Encants Vells de Barcelona. Es un mercado legendario, al estilo del Rastro madrileño donde se puede encontrar de casi todo, en su mayoría artículos viejos aunque también hay cosas nuevas. Hacía muchos años que yo no iba. Fue allá por el año 97 del siglo pasado cuando decidimos ir a comprar un escritorio viejo que restauramos con mimo y que nos sirvió durante años hasta que necesitamos uno más grande y pedimos a mi cuñada que nos lo guardara en su garaje. 
Mi hija se ha interesado por todo lo que había por allí. Infinidad de objetos de los que solemos deshacernos en las casas por falta de espacio y por desuso. Impera el arte del regateo y hemos comprado una riñonera de aquellas tan horteras que se usaban en los ochenta, de segunda mano, claro está, creo que tenía síntomas de ser de esas cosas que se recuperan de la basura y que mi hija ha conseguido por 2€ cuando le han pedido 5€. Evidentemente ha ido a la lavadora directamente y ha quedado como los chorros del oro. Con la de bolsos que tenemos por casa y fíjate el capricho de la niña. 

Yo he conseguido un cofrecito pequeño, al estilo de un pequeño joyero que mi madre tiene en casa y que mi padre le trajo de  Madrid cuando hizo la mili. El vendedor me ha pedido 10€ pero al ofrecer 6€ no ha dudado en aceptar mi oferta. Lo he metido en un recipiente con lejía y lavavajillas y después de frotarlo con un estropajo le he dado brillo con limpiametales y lo he forrado con fieltro verde rematado con un cordoncito dorado que tenía por ahí.

Liliana se preguntaba de quién sería el cofre y qué historia tendría a sus espaldas pero sobre todo le ha llamado la atención, como a mí,y nos ha provocado una enorme pena encontrar una caja metálica rodeada con un lazo llena de fotos familiares. Algunas tenían escritas dedicatorias en el reverso. Las fotos databan de los años 60 a los 80 aproximadamente. También hemos visto dos retratos enmarcados,bastante grandes, de sendas parejas de abuelos ¿Qué habrá ocasionado que retazos de la vida de una familia queden por el suelo expuestos a las miradas de cualquier transeúnte y a merced del mejor postor? ¿No habría nadie que quisiera quedarse con los instantes de la historia de su familia?
El desapego de la propia historia sólo puede deberse a causas mayores como la soledad, la enfermedad y qué sé yo qué más. Una pena.

6 comentarios:

  1. Carmencíta, vivimos el tiempo del olvido.....un beso

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    1. Pepe, ¿quien olvida su historia qué tiene?
      Es lamentable, ¿verdad?

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  2. Desgraciadamente las casas son cada vez más pequeñas. ¿Qué hacen los bisnietos con los cuadros de sus ancestros? ¿Dónde las colocan?
    Sí, retazos del pasado se van quedando por el camino...
    Menos mal que la nueva tecnología te permite guardar álbumes y más álbumes de fotos en CDs sin que ocupen espacio. ¿Cuántas veces las generaciones venideras visualizarán esas fotos? Quizás, tal vez, para buscar un disfraz para fiestas temáticas.
    Me parece mejor que ese paseo por el pasado esté en Els Encants más que en un vertedero.

    Cuando vivía en Barcelona, alguna noche salimos de "batida". Encontramos en una ocasión un mueble que, lavado con agua y lejía con un cepillo de raices, y pintado de azul eléctrico, nos vino estupendamente para colocar cacharros de cocina.

    El mercadillo que me gustaba era el de San Antonio. Allí me compré una falda hippiosa que me encantó. Tiempo después vi otra igual en una revista atrasada. La llevaba la mujer del hermano de Fabiola. El del monóculo.

    Aún conservo la falda. He perdido mi cintura de avispa. jajjjajaj

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    1. No dudo que tienes parte de razón pero qué quieres que te diga, me da pena.
      Respecto a la cintura, perdí la de avispa y gané la de abejorro.
      Con la falda, hazte un cojín
      Es lo que yo hago. Un beso

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  3. ¡Ay! Carmen, creo que las fotos antiguas ya solo las queremos mi hija y yo, por desgracia, la gente lo tira todo, en una mudanza vi las fotos de familia tirarlas al contenedor de basura, sin siquiera poner en una bolsa, y eso que tenían mucho que agradecer a esa persona que estaba en las fotos, terrible, todo es puro egoísmo.
    Me gusta el cofre, te quedó genial.

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  4. Yo jamás tiro nada, a todo se le saca un buen segundo uso y que dure lo que seá, siempre pienso en la persona que fue su dueña, mientras la cosa siga útil, la dueña seguirá viva.

    Mira que soy ñoña.

    Chulisimo tu hallazgo.

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