miércoles, 22 de abril de 2009

Como Penélope


Falta de concentración, de memoria, de comprensión.......son algunos de los síntomas a nivel cognitivo que puede presentar la fibromialgia. El psicólogo sugiere que debemos hacer crucigramas, sudokus, sopas de letras o incluso jugar al Brain Training con la Nintendo DS. Jamás me gustaron ninguno de esos pasatiempos, me parecen inútiles y me ponen extremadamente nerviosa. Respecto a la Nintendo, bastante tengo con lo que la Wii me ha torturado asegurando que tengo una edad física superior en unos 20 años a mi edad cronológica como para que al Brain Training se le ocurra hacer algo similar.

Así pues para trabajar mi concentración o mi memoria escribo este blog que, a sabiendas de que no es nada del otro jueves, me ayuda a fijar mi atención respecto a la ortografía, al léxico e incluso a la manera de estructurar mis ideas.

Otra de las aficiones que practico es la de coser, aunque he estado muchos meses sin poder hacerlo, me veía incapaz. Coser me ayuda a concentrarme, me relaja y por lo menos has hecho algo de provecho. Así que me he comprado una máquina de coser. El día que se lo conté a mi hermana me dijo: -"¡Una máquina de coser!, ¡Jamás se me hubiese ocurrido comprarme una máquina de cose! ¡Quizá un Ipod, un portátil, un disco externo, ...cualquier cosa menos una máquina de coser!"

¡Pues yo me compro una máquina de coser!. He cortado las fundas de las almohadas para hacerlas individuales, he remendado un mantel cosiéndole unas flores que han quedado la mar de vanguardistas o, como se dice ahora, cool. Y estoy deseando tener una idea para ponerme a hacer alguna otra cosa. Mientras tanto me he dado al punto de cruz. Siempre me gustó. Hice toallas bordadas para mis hijas, bolsitas para el bocadillo, alguna bolsa de pan, manteles, cuadros para bebés, bolsitas para poner hierbas y aromatizar los armarios roperos e incluso algún punto de libro. He hecho cosas de fáciles a complicadas donde se utilizaban a la vez diversidad de hilos de diferentes colores.

En estos días decidí hacer algo sencillo, algo que pudiese acabar pronto para no cansarme. Ya se sabe, si te marcas objetivos fácilmente asumibles tienes más posibilidades de conseguirlos y por lo tanto no te frustras. Así que pensé en hacer un mantelito individual, poco complicado y con un solo color para no calentarme en exceso la cabeza. Si podía acabarlo continuaría con la servilleta, si la consigo acabar con otro mantel para tener la pareja y así sucesivamente. Pues bien, he acabado el mantel individual. Podía haberme bordado una mantelería de doce servicios con sus correspondientes servilletas en el tiempo que he invertido en hacerlo porque como Penélope, que tardó veinte años en tejer un sudario mientras esperaba a Ulises, parecía que lo que bordaba por el día lo deshacía por la noche.

Esta entrada se la dedico a mi amiga Núria, ella entiende de qué hablo, a ella también le gusta coser, bordar e incluso hacer encaje de bolillos. Ella sí es una artista.

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