miércoles, 3 de marzo de 2010

Problemas domésticos

desorden Vivo en un piso de dimensiones reducidas, 70 metros cuadrados. Es por ello que tenemos muy aprovechado el espacio. Las cosas encajan en él como piezas de puzzle. Tengo tres dormitorios, uno es el mío, el otro lo comparten mis hijas y el último es un estudio. En casa tenemos muchos libros y, quizá tenga una idea un tanto arcaica en la era digital, de que los libros son como el cofre que contiene el tesoro del saber así que hago lo posible por cuidarlos y conservarlos. Nos gusta el cine y hemos acumulado un gran número de películas en VHS y en DVD.

Como dispongo de un gran recibidor lo aproveché colocando estanterías donde guardar las películas. No me gusta sobrecargar el comedor y en él no tengo ni libros, ni películas. Considero que el lugar donde paso más horas debe estar despejado para sentirme bien. Me ataco ante el desorden, me pone frenética ver cosas por medio.

Ya conté que tuve la rotura en el baño. El albañil me abrió un agujero por el comedor y el recibidor para no dañar las baldosas del baño y ahí pareció que se solucionaba todo. El pintor ya ha venido tres veces, las manchas de humedad salen como si se tratase de las caras de Bélmez. Hoy han vuelto a aparecer y ante la disyuntiva de poner un santuario o llamar al pintor he optado por esto último.

El hombre es todo un profesional porque cuando le he comentado la reaparición de las manchas me ha espetado con un -¡Pues ya no sé qué hacer!. Así que, a demanda de él, hemos acordado esperar una semana, no sé si para que se sequen, para montar un altarito o que el hombre sea iluminado con la solución. Pero yo no iba a eso así que vuelvo a empezar.

Vivo en un piso de dimensiones reducidas…….. y como hoy venía el parquetista, en estos momentos mi comedor está ocupado por ocho estanterías tumbadas en horizontal y pilas de videos y DVD’s. Así que tengo que ir sorteándolas para poder pasar. Yo que tropiezo con la cosa más pequeña con la consecuente caída, he instalado en mi comedor una pista americana. Sólo me falta el alambre electrificado.

El parquetista debe sustituir el parquet de la entrada porque se ha mojado. Hace un par de semanas vino el carpintero y entre los dos sacamos una lama, sobrante de cuando instalé el parquet, del altillo. Ayer me llama y me dice que me ha encontrado el mismo. Hoy llega el instalador y dice: 

–¡Uy! ¡Parece diferente!

-Es que es diferente- le replico yo. Así que llama a su jefe y me lo pasa.

-Oiga, que esta lama que trae su compañero no es la mía

-Que sí, ¿no recuerda que la sacamos del altillo?

-Claro que la recuerdo, fui yo quien se la sacó. Ésta es más corta y menos rojiza, mi parquet tiende a un tono más rojizo.

-¡No puede ser!, ¡esa es su lama!

_¡Oiga sabré yo…!

-¡Perdone, perdone, tiene usted razón, la suya está aquí!. Páseme a mi compañero.

Así que deciden que se llevan el parquet y que ya vendrán, que tienen que volver a buscarlo pero antes debo convencer al señor de que mis lamas son mucho más largas que esa que me ha traído. Yo, que tengo sólo un 20% de visión en un ojo y que no tengo una buena visión estereoscópica soy capaz de ver que mi lama es más larga que la que trae el señor y él R que R que no, que son todas de 1,80. El buen hombre, como Santo Tomás tiene que ver y tocar para creer, así que coloca la lama que trae sobre una de las que está puesta.

-¡Anda, pues es verdad! ¡Es más larga!

¡Cuarenta centímetros “ná menos” que la mía es de 2,20!.

-Oiga, ¿tardará usted mucho en venir? ¡Mire cómo tengo el comedor!

-¡Deme usted dos días!

Así que seguiré entrenándome con la pista americana. Entre esto, la lluvia y el viento de levante estoy hecha unos zorros.

¡Qué el Señor me pille confesada!

2 comentarios:

  1. Me gusta su humor y me gusta su casa, Dª Carmen. También que no le haga ascos a una navaja para mondar una naranja o afilar un lapiz. Seguro que ustedes tres se divierten en ese entrenamiento de marines. La felcicito y le envío un cordial saludo, amiga.

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  2. Oye, lo de las caras de Belmez no me parece mala idea. A euro la entrada, y cada semana se dibuja una nueva. Y llamas a España directo.

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