lunes, 21 de mayo de 2012

A grandes males, grandes remedios

Vivir en un piso de 70 metros cuadrados es difícil con el paso de los años. No sé por qué razón algunos humanos estamos demasiado unidos a lo material y a veces eso se hace insostenible. Una vez leí que había que desprenderse de todo aquello que no hubieses utilizado en cinco años porque si en ese periodo no lo habías utilizado es que ya no lo ibas a utilizar.
Si hago un repaso tengo mi vestido de novia, la manta de mi cuna, un abrigo de cuando era pequeña, los innumerables peluches de mis hijas, su ropa de recién nacida, libros y más libros, maletas, maletas grandes, maletas medianas, maletas de cabina, bolsas de viaje, mochilas...Uf! si no voy a viajar tanto! pero están nuevas y me sabe mal deshacerme de ellas porque nunca se sabe. Si paso al capítulo zapatos ni te cuento, me identifico como zapatoadicta, hasta puse en el blog la etiqueta zapatos, con eso creo que lo digo todo. Ahora no puedo ponerme más que zapatos ergonómicos como los Flip Flop o los MBT. Tengo zapatos de tacón, de plataforma, mocasines, manoletinas, alpargatas, chanclas, botas,  tengo zapatos de hace más de 20 años que siguen tan actuales y nuevos que podría parecer que los he comprado ahora y todos de buena calidad. Zapatos que no me pongo a causa de los dolores, pero de los que no estoy dispuesta a desprenderme.
Guardo además toda la ropa susceptible de ser reutilizada, las bolsas de plástico o papel que reutilizo para la basura y eso me ha llevado a la conclusión de que no se puede ser recicladora en espacios pequeños pero yo sigo erre que erre reciclando y reutilizando todo lo que puedo.
Como decía tengo problemas de espacio y en cada hueco intento encontrar una solución para almecenar cosas. Es así como me dispuse a utilizar un espacio que quedaba en mi habitación entre el armario y la pared.  
En él puse una estantería BILLY de IKEA en la que coloqué algunas cajas de zapatos y botas pero, a pesar de que desde la puerta es imperceptible, desde el extremo del dormitorio quedaba fatal porque se veían todas las cajas, vamos, básicamente las veía yo.

No podía ponerle puertas por la falta de espacio material para abrirlas y cerrarlas y porque las cajas de zapatos tienen un fondo superior al de la estantería. Así que este sábado se me metió en la cabeza que tenía que hacer algo y, cómo no, metí a Antonio en el asunto. Después de muchas vueltas a la cabeza escogí como solución un estor enrrollable ISDANS de IKEA, de los más baratos, me costó 6,50€, lo cortamos a la medida del espacio y como la tela no tenía la longitud adecuada, con un resto de tela de los estores del comedor que me hicieron en El Corte Inglés y que combina con la colcha y las cortinas porque son en crudo, lo modifiqué. Para ello despegué la tela original, adherí un velcro a lo que es el tubo del soporte y cosí la otra parte a la tela escogida, sobrehilé los extremos porque pensé que si le hacía un dobladillo como Dios manda, el volumen del mismo impediría correr el estor de manera correcta. Rematé el bajo con una alforza por la que poder introducir la barra de peso que trae el estor. No es la solución más elegante pero sí la más práctica, curiosa y barata que he sabido encontrar.

1 comentario:

  1. Una buena solución para un espacio tan difícil de aprovechar. Me encanta la idea.
    Me solidarizo contigo, yo también soy una mujer arraiga a "por si acaso"

    Un besote.

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