lunes, 3 de agosto de 2009

Uso y abuso del castellano I

Este pasado mes de julio, mientras paseaba por el pueblo donde veraneo con mis hijas y mis sobrinos, observamos un cartel. Estaba escrito a mano, fotocopiado sobre un papel tamaño folio y sujeto a la pared encalada con cinta adhesiva marrón de un ancho considerable. gatica 2

Los niños, todos ellos escolarizados por ley, no pudieron evitar carcajearse del texto, afirmando que debía tratarse de una broma porque no era posible , según ellos, que alguien que escribiese tan mal se atreviese a exponer públicamente ese texto.

El texto, tanto por la caligrafía y la ortografía, denotaba una falta de instrucción del autor o autora. Intenté explicarles lo penoso que me resultaba porque lo que evidenciaba era que la persona que lo había escrito no había tenido las oportunidades que ellos tienen a su alcance, porque hace relativamente poco no todo el mundo podía asistir a la escuela, y que, por tanto, ellos debían hacer todo lo posible por aprovecharlas.

Es admirable que personas con esas carencias y sabedoras de ellas utilicen la lengua para su fin primero: comunicarse.

No hace falta decir que los cuatro buscaron en vano la gata con una pintica blanca en el rabo y que la recompensa ascendió a 200 € con el paso de los días.

Mañana les contaré otras de mis observaciones veraniegas sobre el uso y abuso del castellano.

2 comentarios:

  1. Hola pues estaba pasando por tu blog y pues es muy cierto lo que dices mucha gente no ha tenido las oportunidades que muchos tenemos en la actualidad y es de admirar el valor y la persistencia de estas personas al hacer el esfuerzo de comunicar a la gente lo que ellos desean

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  2. Sin que sirva de precedente, de acuerdo contigo: es admirable cómo el dueño de la gatita ha utilizado una herramienta maravillosa como es la escritura. Es que como yo digo: todo el mundo debertía escribir, y dejar sus impresiones plasmadas en un papel o en un ordenata y no dejar que siempre fuesen los mismos exquisitos los dueños y señores del lenguaje. Eso fue lo que me empujó a escribir.
    Lo de China, Carme, compañera, amiga, lo dejo para cuando se asienten los recuerdos... y te tomo la palabra: me tienes que leer...
    Besos, Carme

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